Mini-review: Overlord II
24 julio 2009
¿Un juego en el que la gracia es ser lo más malo posible? ¿Un juego en el que encarnamos a un señor del mal que controla ejércitos de pequeños y crueles esbirros a su voluntad? ¿Un juego donde se premia matar a foquitas polares blanquitas, preciosas e indefensas? Tiene toda la pinta de ser el típico juego que intenta llamar la atención provocando polémica y controversia pero que a la hora de la verdad es un quiero y no puedo… Si esto es lo que pensáis… estáis equivocados.

Y de hecho la prueba más evidente es que estamos ante la segunda entrega de la saga, además de algún que otro spin-off. Overlord II nos propone ponernos en la piel de un malvado malvadísimo señor del mal (valga la redundancia) que pretende provocar la caída del Imperio Glorioso que simboliza la paz y la prosperidad de las civilizaciones humanas.
Para conseguir este importante objetivo, el Overlord (o sea, nosotros) tendrá a sus órdenes a una creciente horda de pequeños pero crueles, sanguinarios, valientes, fieles, ruidosos, feos y chiflados esbirros, que no dudarán ni un solo segundo en seguir cada una de nuestras órdenes, siempre y cuando esas impliquen matar, destrozar, aporrear, acribillar o causar el caos y la destrucción en general. Os aseguro que con esta panda de monstruitos vais a soltar más de una carcajada. Pero no me refiero a un maléfico y siniestro “¡¡MUUAAAHAHAHAHA…!!”, sino más bien un sincero y silencioso “juas, juas…”.

Los esbirros de Overlord II son una mezcla entre los clásicos Gremlins y los exitosos Raving Rabbits de Rayman. Gran acierto por parte de Codemasters en el diseño de estos personajes.
Nuestras habilidades como Overlord, aparte de controlar a nuestra horda de esbirros, son básicamente asestar golpes cuerpo a cuerpo con nuestra inmensa hacha y atacar a media distancia mediante hechizos mágicos. De todos modos, hay que reconocerlo: nuestro auténtico potencial como Overlords recae principalmente en estos molestos seres que nos obedecen y respetan como a un Dios, todo hay que decirlo.

Para lanzarlos a la batalla bastará con fijar nuestro objetivo y mantener pulsado el botón para tal efecto para ir enviando esbirros a la batalla. Cuanto más tiempo mantengamos el botón pulsado más esbirros se lanzarán al ataque. Estos no pararán de luchar hasta o bien morir o bien derrotar, destrozar, triturar, despellejar, desgarrar, despedazar, avasallar, pisotear, aniquilar y demás horribles sinónimos a sus objetivos.
Incluso podemos dividir los esbirros en grupos para que ataquen numerosos enemigos a la vez, mientras nosotros nos dedicamos a otro tipo de menesteres como derrotar, destrozar, triturar, despellejar, desgarrar, despedazar, avasallar, pisotear, etc. a nuestros objetivos o a los objetivos de nuestros esbirros.

Todo el mundo de Overlord II es una extraña especie de parodia de un cuento medieval. En cierta manera recuerda a Shrek. Tenemos reyes, princesas, plebeyos, caballeros, trolls, chamanes y… elfos… unos elfos muy peculiares… Este es otro punto muy bueno de este Overlord II, el mundo, los personajes y, en general, la ambientación están francamente bien conseguidos; al punto de divertidos y delirantes, como a mí me gustan.

Como puntos flacos, pues básicamente todo el aspecto técnico. Gráficamente es bastante justito con algunas bajadas de framerate que incluso podrían hacernos dudar de si merece el aprobado en este apartado. La banda sonora no cuaja demasiado, y es una lástima porque con una banda sonora acorde al tono desenfadado del juego, la ambientación ganaría mucho. Por otro lado el doblaje al castellano se mantiene en un cómodo notable bajo en general, llegando al sobresaliente en puntos muy concretos, generalmente protagonizados por los esbirros.
En definitiva, Overlord II es un juego que puede engañar a primera vista a los que no conozcan la saga. No es un Pokémon para chicos malos. Tiene personalidad propia, aunque bebe claramente de otros juegos e incluso del cine. Un juego que nos habla del clásico tema del bien y el mal desde una perspectiva humorística que lo hace muy interesante.
- Un juego que nos propone ser los más malos del planeta.
- Tenemos a nuestras órdenes a una caótica pero fiel y eficiente horda de esbirros que no dudaran en atacar con convicción después de nuestra señal.
- Técnicamente bastante justito.
- Buen doblaje al castellano. Especial mención a las voces de los esbirros.
- + Info…




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